MALA OSTIA MADE IN EXTREMADURA

El "partido" acabó con un 26-27 que parece decirlo todo, pero no es así.
De sobra sabíamos que el Extremeño tiene la defensa más dura. El primer cuarto auguraba gran dificultad, tiramos siempre en los últimos segundos de las posesiones y acabó 8-11. Pero en realidad fue el mejor, metimos 4 canastas de campo de las cinco que metimos en todo el partido.
El caso es que en el segundo cuarto Pablo mandó al Pulpo pedir el balón en el lateral del alero donde (como todos los compañeros) no recibió ni un balón en condiciones de tirar, lo cual cabreó sobre manera a nuestro 00, que no reflexionó sobre que todos nos sentíamos igual y reprochó la táctica a Pablo de mala manera: ¡tú a mí no me mandas!
Después de un 7-1 en el segundo cuarto, las caras de los Bufas eran un poema. En el banquillo se trataba de encontrar el modo de sacar adelante el partido: correr, jugar más duro y defender a muerte.
Pablo pensó en sacar a Krusty, pero poniendo al Pulpo para cubrirles las espaldas. Y allá se fue a comunicárselo, a la canasta donde calentaba.
- Oye, Ángel...
- ¡Que no me digas nada! (se aleja)
- ¡Ángel, ven aquí que te estoy hablando!
- ¡Que me dejes!
- ¡Mira, que te cambio!
- ¡Como si no me sacas más!
Pablo se va a la grada.
El resto del equipo intenta mediar entre ellos, pero ninguno da su brazo a torcer. Con este plan, todos cara de entierro, hay que salir a jugar. Dios y ayuda para que cinco salgan a pista. Resultado del cuarto: 4-2.
Último acto. Mismo plan: nadie quiere jugar, caras largas y 19-14 abajo. Y entonces llegó el caos. Ostias por un tubo, todo Cristo protestando al árbitro (menudo fenómeno), discusion con rivales... El partido se convierte en un concurso de tiros libres, que nos lleva a 2 segundos para el final con empate y dos tiros libres a favor. La táctica es clara: meter el primero y fallar el segundo (discretamente) para que no les dé tiempo a llegar a tirar, ni tengan tiempo muerto para sacar de medio campo. Y esa es la historia del final.
Después, terapia de grupo en el vestuario, pero Pulpo y Pablo no se arreglan. Está claro que no debemos discutir y que quien lleve el equipo no debe ser discutido, pero nosotros somos así.
Ante las dificultades del Brozas para ir a la mayoría de los partidos, se propone tener a alguien que pueda ir siempre y no sea jugador, y que comparta el puesto mano a mano cuando esté el Brozas.
Mi sugerencia es preguntar a Antonello.
Hay que evitar cosas como ésta


